jueves, 12 de diciembre de 2013

Del Mercantilismo Al Liberalismo

Desde los últimos años del siglo XVI se produjeron en Europa importantes cambios en la esfera económica: el comercio internacional, que hasta ese momento había estado controlado por España, Portugal y las ciudades de la península itálica, se desplazó hacia el norte de Europa.
En esos años surgió el mercantilismo, doctrina mercantilista o capitalismo mercantil; logró consolidarse en el siglo siguiente gracias a la alianza entre las monarquías absolutas y los comerciantes emprendedores, y continuó vigente durante parte del siglo XVIII.
El mercantilismo defendió la intervención del Estado en la economía, y proclamó que la riqueza y el poder de los países se miden de acuerdo con el oro y la plata que éstos posean.
A fines del siglo XVII, en Francia e Inglaterra comenzaron a aparecer severas críticas contra el mercantilismo. En Francia surgió la doctrina económica conocida como fisiocracia.
Debe entenderse como liberalismo económico a las ideas propuestas tanto en Francia como en Inglaterra, tendientes a sacudirse la intervención del Estado en la vida económica del país y dejar en plena libertad las acciones económicas, para que la riqueza se mantuviera en cada Estado, desde luego en beneficio de los sectores que controlaban el comercio, la industria y la banca.
En Inglaterra se puede considerar como precursor del liberalismo económico a David Hume, quien en su obra Discursos políticos establecía que el mejor camino para fortalecer la riqueza de las naciones era suprimir los frenos de cualquier tipo que pudieran detenerla; era partidario de incrementar la exportación de productos nacionales y de restringir la importación de artículos extranjeros.
El más notable defensor del liberalismo económico fue sin duda Adam Smith, quien fundamentó ampliamente esa teoría en su obra La riqueza de las naciones. Aunque aceptó muchas ideas de los fisiócratas franceses, entre ellas, la de la libertad personal, la ley natural y la desaparición del Estado como medio regulador, difería de los fisiócratas en relación con la importancia de la agricultura en la economía nacional, pues afirmaba que en la industria y en el comercio se fundamentaría la riqueza de las naciones. Sostenía que el gobierno debía evitar cualquier limitación en el comercio o industria particular. Finalmente aseguró que la riqueza de las naciones dependía de la mercancía producida, de la fuerza de trabajo necesaria para elaborarla.
En efecto, el sistema economico mercantilista que habia surgido desde el siglo XVI prevalecio hasta el siglo XVIII. Tenia como fundamento principal la cantidad de metales preciosos que cada nación poseia y en un comercio regulado por el estado, que le imponia impuestos y restricciones.
Dicho sistema se transformo paulatinamente durante el siglo XVIII en el liberalismo, un sistema economico basado en la libre competencia, el libre comercio y la produccion industrial, lo que dio origen a la acumulación del capital en las manos particulares y a un sistema economico que prevaleceria en el mundo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII: el capitalismo idustrial.
Bueno como ya sabemos Inglaterra y Francia eran dos de las grandes potencias que no estaban de acuerdo con que España y Portugal fueran potencias maritimas gracias princialmente a la conquista del continente americano y a las riquesas que salian de ella hacia Europa. Debido a lo anterior la reina Isabel I apoyo a comerciantes y a piratas a quienes les entrego el derecho de corso , que era el derecho a Robar o Hundir los barcos españoles. A esto favorece mucho la ubicacion que tiene Inglaterra por lo que se convirtio en una potencia industrial, naval y comercial.

 

 La Economía como ciencia


Se dice que la economía es la más vieja de las artes y la más joven de las ciencias. Desde los albores de la humanidad las personas se han enfrentado al problema fundamental de la escasez de recursos en comparación a sus necesidades y, por tanto, han tenido que tomar decisiones económicas, dando prioridad a unos bienes sobre otros.
 Sin embargo, como ciencia, la economía no nació hasta el S.XVIII de la mano de Adam Smith, primer autor que estudió la actividad económica aplicando el método científico. 


La Economía es una ciencia social porque se ocupa del estudio de los seres humanos, su naturaleza, sus actividades, sus instituciones y su comportamiento. En contraposición, las ciencias naturales se ocupan del estudio del mundo físico. Esta diferencia en su objeto de estudio tiene importantes consecuencias en la metodología de ambos tipos de ciencia:


  • Las ciencias sociales tienen serias dificultades para la experimentación, dada la imposibilidad, en muchas ocasiones, de reproducir un fenómeno social concreto. El ser humano y sus relaciones sociales es complejo, variable y difícil de estudiar, y en ocasiones impredecible en su comportamiento.Las ciencias naturales, sin embargo, pueden llevar a cabo experimentos controlando las condiciones del fenómeno estudiado en un laboratorio. Esta es la razón por la que a las primeras se les denomina también ciencias "no experimentales" y a las segundas "experimentales".

  • Los seres humanos, y los economistas también, están influídos por sus circunstancias personales, sociales y culturales, por lo que a veces es difícil ser objetivo y liberarse de los prejuicios.



En el caso de la Economía existe una dificultad adicional, que surge como consecuencia de la propia naturaleza de su objeto de estudio a escala social: la distribución de los recursos escasos en la sociedad, terreno abonado para el conflicto de intereses sociales, que se traduce en un fuerte componente ideológico de la ciencia económica. 
De hecho, inicialmente se le llamó Economía Política, pasando más tarde a denominarse Economía o Teoría Económica, eliminando el importante componente político.






La aplicación del método científico a las ciencias sociales, en particular a la Economía, no garantiza un resultado objetivo y único, sino diferentes teorías que son el producto de las ideas preconcebidas y las posiciones políticas de los distintos investigadores. No es de extrañar, por tanto, que ante un mismo problema económico, se alcen diversas voces reclamando medidas diferentes, y a veces contrarias, para su resolución.


La influencia de la ideología del científico económico en el resultado de sus investigaciones se muestra en la presentación sobre el método científico que contiene la web de Economía elaborada por la Universidad de Málaga: 




La Economía se relaciona con el resto de ciencias sociales, como la filosofía, la historia, la política, la psicología, la sociología o el derecho. Pero, a diferencia de éstas, utiliza como herramienta las matemáticas, lo que le añade una cierta dificultad procedimental.

LAS NUEVAS IDEAS ECONÓMICAS.En el campo de la economía, también se plantearon cuestionamientos. Como consecuencia de las dificultades que se presentaron con la aplicación de la política mercantilista, surgió la interrogante sobre cuál era la verdadera riqueza de un país. Las respuestas dieron origen anuevas ideologías económicas: la fisiocracia en Francia y el liberalismo en Inglaterra.


Los fisiócratas.
Los fisiócratas, a diferencia de los mercantilistas, consideraban que toda la riqueza provenía de la tierra, y que sólo la agricultura producía más de lo necesario para mantener a los que se ocupaban de ella. Las otras ramas de la producción, como la industria, eran consideradas solamente como transformadoras de la riqueza, no creadoras de ella. De allí el nombre de "Fisiocracia", que deriva de Fisis: naturaleza, y Cratos: poder.
Para ellos, la economía es un hecho natural y por lo tanto regido por las leyes naturales. El Estado no debe intervenir."Dejar hacer, dejar pasar", es uno de sus principios fundamentales. Esto significaba abrir las puertas de las naciones, suprimiendo todas las barreras aduaneras, de modo que se estimulara y activara la circulación de la riqueza. Con estas ideas, la sobreabundancia de productos en las regiones más fértiles habrían encontrado un mercado natural en las regiones más pobres, evitando la baja de precios en las primeras y el encarecimiento en las segundas.

El liberalismo económico.
En la segunda mitad del siglo XVIII, surgió el liberalismo económico o teoría de la libertad económica, cuyo principal exponente fue el inglés Adam Smith.
Para el liberalismo, la fuente principal de riqueza es el trabajo. El enriquecimiento de los particulares es el único camino para conseguir la riqueza de las naciones.
Por lo tanto, el primer principio que debe regular la actividad económica es la libre empresa: cada particular puede crear aquello que la sociedad necesita (demanda), es decir, produce mercancías y las pone a la venta.
Haciendo uso de la libertad de empresa, otro particular puede hacer lo mismo, estableciéndose la libre competencia.
La libre competencia trae consigo la regulación de los precios a través de la ley de oferta y demanda. Si la oferta de productos es mayor a la demanda, los precios bajan. Si el número de compradores es mayor que el volumen de las mercaderías ofrecidas a la venta, el precio sube.
Estas leyes naturales, que regulan el mercado, traen como consecuencia que el Estado no debe intervenir en la economía, solamente debe vigilar la seguridad externa de la nación, así como la de los individuos: "Estado juez y gendarme".
También debe efectuar ciertas tareas que beneficien a la sociedad como la construcción y conservación de caminos, y una enseñanza elemental.
Estos principios se convertirán en los pilares básicos de la sociedad capitalista moderna.
Avances del capitalismo 
Justo en el momento en que en junio pasado las empresas con capital foráneo se aprestaban a solicitar autorización para remitir sus dividendos de mitad de año, las autoridades chinas anunciaron el recorte de las cargas impositivas a la remisión de capitales. 

Un año les dedicaron los oficiales responsables del área de planificación económica a estudiar, con los expertos en temas impositivos y las empresas interesadas, cuáles serían las medidas que mayor efecto tendrían en la estimulación de la inversión por parte de las firmas de ultramar.

Fue así como se armó el nuevo programa de estímulo que se dio a conocer hace pocas semanas. Los recortes en los impuestos sobre las utilidades que las empresas desean repatriar pueden llegar hasta 50% de las retenciones obligatorias. 

Este es ya un paso determinante y un mensaje claro de parte de Beijing a los capitales ociosos y a los capitales de riesgo del mundo que andan en busca de un puerto seguro.

En 2009 ya se habían decretado algunas rebajas, pero los procesos para obtenerlas eran complejos y largos. Ahora se trata de una facilidad automática para cualquier compañía cuyo domicilio tenga un convenio de doble tributación con China. Ya no se trata de hacer declaraciones simbólicas sobre el interés en la captación de los capitales foráneos a través de la apertura de las cuentas de capital del país, que era lo que más se había avanzado en este campo. Ahora estamos frente a una actitud proactiva. 

Otro importante movimiento en ese mismo sentido se ha instaurado cuando se triplicó el monto que los fondos y entes extranjeros pueden invertir en el mercado doméstico de capitales (de 30.000 millones de dólares a 80.000 millones) y las cantidades en renminbi que pueden hacerse financiar en Hong Kong para invertir en China Continental (de 20 millones de Rbm a 70 millones).

Otros mensajes hacen pensar que una mayor apertura va en serio. 

Wen no bromeaba cuando aseguró que golpearía duramente a los monopolios de la banca estatal, acostumbrados a producir beneficios “demasiado fácil”. 

Las más significativas reformas aperturistas, pues, están tomando lugar, sin necesidad de explicitar que se trata de un cambio sustantivo en el manejo de la inversión proveniente del exterior y hasta de la que se origine en los propios empresarios y capitalistas chinos.

Aún las autorizaciones para realizar operaciones en la bolsa son tratadas sobre una base de caso por caso donde se determina el monto de la cuota autorizada a cada ente solicitante, pero la decisión de fondo está tomada y su flexibilización se irá perfeccionando con el tiempo y bajo la presión de los interesados. 

China desea incrementar la proporción de inversionistas en operaciones productivas directas y también de inversionistas a través del mercado de capitales donde los extranjeros apenas tienen una cuota del 1% del mercado flotante. 

Hasta inicios de junio les fueron aprobadas a 170 instituciones, inversiones por un monto cercano a 26.000 millones de dólares. Las noticias son buenas y el espacio para crecer es realmente enorme.
  • Los cambios demográficos
Resulta una tarea harto dificultosa dar cifras exactas de la evolución sufrida por la población durante los tempranos años de la organización del Estado nacional argentino, por cuanto sólo se dispone de un censo nacional para el año 1869 y las investigaciones realizadas sobre información adicional no han logrado cubrir todo el período. Según estimaciones realizadas por Diego de la Fuente, director del censo de 1869, la población del país en 1850 llegaba a un monto de 935.000 habitantes, excluidas las actuales provincias de Chaco, Misiones, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. A su vez, el censo de 1869 dio una población de 1.800.000 habitantes. Teniendo en cuenta factores tales como la disminución poblacional como consecuencia de la guerra del Paraguay, la epidemia de 1868 y la incidencia relativa de la inmigración hasta 1869, y aun aceptando que hubiese algún error en el cálculo inicial, el censo revelaba un fuerte crecimiento vegetativo. Desde 1857 hasta 1870 la inmigración se calculaba en una cifra de 205.842 personas (1).
    El censo de 1869 mostraba una distribución de la población con diferencias favorables a las áreas más dinámicas en el proceso de modernización económica -Buenos Aires y Litoral-. Los porcentajes arrojados por el censo son al respecto elocuentes (cuadro 10) (2):
CUADRO 10
DISTRIBUCION DEMOGRAFICA DE ACUERDO AL CENSO NACIONAL DE 1869
Zona este (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes)48,79%
Zona centro (Córdoba, San Luis, Santiago del Estero)22,83%
Zona oeste (Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca)14,64%
Zona norte (Tucumán, Salta, Jujuy)13,74%
Fuente: Censo Nacional de 1869

Si bien no se puede comparar la situación total del país en 1869 con la de la década anterior por la carencia de fuentes completas, éstas sí existen para las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. En el caso santafesino, si se comparan las cifras de 1869 con las otorgadas por un censo de 1858, se puede observar que en la última fecha la provincia contaba con 41.261 habitantes de los cuales el 89,6% de los mismos era nativo, mientras que el 10,4% de la población total era de origen extranjero. La población se hallaba casi en un 50% concentrada en los muy escasos centros urbanos. El tipo de actividad económica predominante durante la década de 1850, ganadera y extensiva, no generaba la creación de muchos centros urbanos ni favorecía el crecimiento de la población rural. Dentro de los inmigrantes, el grupo mayoritario estaba integrado por 1156 italianos, seguido por 716 suizos, 653 franceses, 623 españoles, 472 alemanes y 303 uruguayos. Estos montos revelaban una sensible participación de los extranjeros en el sector comercial y de transporte fluvial durante la década de 1850. En el último de estos rubros se destacaron los italianos y en particular los genoveses.
    Contrastando estas cifras de 1858 con las del censo de 1869, emergía en primer lugar una duplicación de la población total de la provincia: 89.117 habitantes. Pero dicha duplicación se debió poco al aporte externo. La comparación del número de extranjeros en los censos de 1858 y 1869 no revelaba un crecimiento del número de extranjeros aunque sí un leve aumento porcentual. Contra el 89,6% de población nativa del censo de 1858 el de 1869 arrojaba un porcentaje del 84,4%, proporción que revelaba una creciente migración interna, confirmada por los datos, ya que sobre un total de 75.178 nativos en Santa Fe, 11.100 eran cordobeses, 4691 santiagueños y 4253 de la provincia de Buenos Aires. El proceso colonizador era poco importante para 1869, pero hubo sin embargo un leve aumento de algunas colectividades, tal el caso de los suizos que llegaron a totalizar un 2,6% sobre el total de la población santafesina.
    Además de la duplicación de la población de Santa Fe, basada en el aporte de las migraciones internas y el crecimiento vegetativo, entre 1858 y 1859 se destacó un cambio en las proporciones entre población rural y urbana. La población concentrada en los centros urbanos descendió de un 46,6% a un 41,9 %. Si bien no resultaba un cambio considerable, implicaba una mayor población en la campaña. Los cambios más significativos en la economía santafesina se darán a partir de la década de 1870, como resultado de la entrada masiva de inmigrantes, la expansión cerealera y el avance del ferrocarril. Recién en esta etapa se observará el crecimiento de nuevos centros urbanos ligados a la campaña, la incidencia de la población extranjera y algunas consecuencias derivadas de la migración tales como una tasa elevada de masculinidad y altos porcentajes de población activa (3).
    En el caso de la ciudad de Buenos Aires, su población de acuerdo con el censo de 1854 era de 90.076 habitantes y según el de 1869 ascendía a 177.787 habitantes, de los cuales 89.661 eran nativos y 88.126 extranjeros, cifras que revelaban la importancia del aporte inmigratorio, a diferencia del caso de Santa Fe. Dentro del total de la población inmigrante, los italianos eran 41.957, los franceses 13.998 y los españoles 20.242. Respecto de las ocupaciones de los extranjeros también se registraron diferencias entre Buenos Aires y Santa Fe. En el primer caso, los inmigrantes se concentraron en los sectores bajos de la población -comportamiento característico de la inmigración en momentos de ingreso masivo-, mientras que en el caso santafesino ocuparon los sectores medios y aun altos o comenzaron a poblar la campaña. También la relación población rural-población urbana registraba diferencias en ambas provincias. Frente a la disminución porcentual en Santa Fe a favor de la campaña, se observaba en Buenos Aires un proceso inverso de concentración en los centros poblados ya que el 30% de población urbana de 1854 se transformó en un 56% en 1869 (4).
    Si se toma la distribución demográfica por ramas de actividad, en contraste con la situación del total del país en que un 40,6% de la población se hallaba ocupada en la rama primaria, un 31,2% en la secundaria y un 28,2% en la terciaria, la provincia de Buenos Aires y su ciudad capital -que por otra parte representaban más del 27% de la población activa total- registraban un importante porcentaje de población empleado no sólo en la rama primaria sino también en la terciaria -con una fuerte incidencia del servicio doméstico en este caso-. Los porcentajes eran: 40,3% para la rama primaria, 18,2% para la secundaria y 41,5% para la terciaria (5).
    En síntesis, el cuadro poblacional hacia 1869 demostraba un fuerte crecimiento con tendencia a concentrarse en los polos más dinámicos del proceso de expansión económica. Dicho crecimiento poblacional estaba más vinculado con el aumento vegetativo que con el aporte inmigratorio en el caso del conjunto del país, salvo Buenos Aires donde la tendencia fue un crecimiento demográfico íntimamente ligado al importante aporte externo. En el caso de las regiones de mayor actividad económica, otro factor que incidió en el crecimiento de la población fueron las migraciones internas.
    Con respecto al equilibrio rural-urbano, comenzaron en este período a dibujarse las tendencias que llevarían a una diversificación de centros vinculados con la campaña en la región cerealera ubicada en el polo dinámico de la región del Litoral, y a una desmedida concentración urbana en Buenos Aires. En este contexto, el Interior, más alejado de la economía mundial que las regiones en expansión se vio menos favorecido por la modernización económica. El paulatino afianzamiento de la centralización política -proceso iniciado con Mitre y más estabilizado con Sarmiento- vincularía entonces forzosamente a los elementos dominantes del Interior con las ventajas derivadas del crecimiento litoral, una vez coartada la opción del mercado chileno por los efectos combinados de la modernización económica y la centralización política que acompañaron el proceso de formación del Estado nacional argentino.

Transformación de los Sistemas Políticos

Algunos politólogos e historiadores afirman que el concepto de sistema político se empieza a vislumbrar con Aristóteles y dentro del enfoque pseudosistémico aplicado a la políticaen el Leviatán de Hobbes. Sin embargo, es en el marco de la teoría general de sistemas, que surge del marco de estudio biológico desarrollado por Ludwig von Bertalanffy a mediados del siglo XX, cuando aparece con entidad el concepto dentro de la Politología y la Sociología occidental. Su origen se atribuye a autores como David Easton, Almond, M.Weinstein o H. Jaguaribe, que aplican por primera vez la teoría sistémica a la vida política, añadiendo a su fundamento la concepción estructuralfuncionalista del sociólogoestadounidense Talcott Parsons sobre el análisis sistémico y estructural de la vida social que define funcionalmente los procesos de cambio en la sociedad y la política.1 Éste define cuatro funciones que deben ser realizadas por un sistema y que se hacen requisitos imprescindibles para atribuir efectivamente la conceptualización de sistema político a un ente determinado:2

Así, ha desarrollado los conceptos y ha presentado un esquema de análisis político más organizado, generalizando una terminología propia e independiente del análisis jurídico esociológico dominante antes de los años cincuenta. Sin embargo no se ha formalizado ni se han podido establecer las ecuaciones, principios o leyes que determinen mecanismo de funcionamiento del sistema. Los conceptos y presentar un esquema de análisis cualitativo más organizado y con una terminología propia e independiente del análisis jurídico y constitucional dominante antes de los años cincuenta.

Ruptura de la unidad cristiana

La ruptura de la unidad cristiana se dá con la denominada reforma protestante en las décadas de 1510 a 1550 con la aparición de las ideas de Lutero, Calvino y algunos otros que reclamaban otro tipo de interpretación de la Biblia y adecuación a un mayor comprensión de la misma y de los ritos por la generalidad de la gente pidiendo además en varios de esos casos el extricto cmplimiento de la letra bíblica en cuanto a costumbres.
Esto causó el denominado CISMA y la aparición de varias ramas denominadas protestantes entre las que encontramos como principales a la iglesia Luterana, los Calvinistas y la creación de la Iglesia Anglicana a pedido de Enrique VIII de Inglaterra.
En respuesta a esto surge en la Iglesia Católica lo que se ha dado en llamar LA CONTRAREFORMA cuyo principal exponente es la creación de la Compañia de Jesus más conocida como la Orden de LOS JESUITAS de la cual es considerado fundador San Ignacio de Loyola.

Fuente(s):

Mis conocimientos de historia luego de mi carrera de abogado y el interés por el tema por tener dentro de mis antepasados al santo que cito en la respuesta.